Un paraíso en Maldivas que respira diseño.

 

¿Qué puede haber mejor (para un amante del diseño) que unas vacaciones en las Maldivas? Seguramente dormir en una villa flotante sobre el Océano Índico rodeado de escogidas piezas de mobiliario contemporáneo. Pues ese paraíso ya existe y se llama Velaa Private Island Resort. Un complejo donde el huésped puede sentirse como si estuviera en su propia isla privada y donde disfrutar al mismo tiempo de la cultura, el estilo de vida, el paisaje y, por supuesto, el diseño de este rincón del mundo.

El resort está situado en la isla de Velaa, perteneciente al atolón de Noonu, y es el sueño hecho realidad de sus propietarios Radka y Jiri Smejc, dos apasionados de viaje que querían ofrecer algo nuevo y especial en el sector del hospitality de lujo.

Con la ayuda del estudio de arquitectura checo ADR, han creado un paraíso donde la privacidad, el confort y el lujo adquieren un nuevo significado y en el que destaca un elegante diseño contemporáneo con sabor a isla tropical.

El Velaa es una combinación de espacios abiertos y cerrados. Está formado por 43 villas, de una o dos habitaciones, todas ellas con terrazas y piscina privada. 18 de ellas son, además, flotantes. Luego está la Romantic Pool, a la que sólo se accede con barca y cuatro residencias de cuatro habitaciones cada una, con dos terrazas y 1.350 metros cuadrados de espacio total.

El diseño del complejo es una mezcla de materiales locales y estilo contemporáneo. La parte más local se aprecia sobre todo en la forma de las villas. Veela significa la Isla de la Tortuga en su lengua nativa debido a la gran población de reptiles que habitan sus playas. Petr Kolar, cabeza del estudio checo, le ha rendido un homenaje al nombre de dos formas diferentes.

Por una parte, las villas recuerdan con sus colores y formas a los caparazones de estos animales. Por otra parte, el resort adquiere la forma de enorme tortuga en vista aérea, siendo la cabeza las cabañas que flotan en el mar y el cuerpo las que están en la isla.

La presencia de la madera en todo el conjunto añade otro punto local pero ya desde una variante más contemporánea y siguiendo las líneas minimalistas que marcan el proyecto. La paleta predominante –gris y marrón– también le hace un guiño a los colores de la isla y se suma a la neutralidad que busca el interiorismo.

Robándole protagonismo a las villas en forma de tortuga están el mobiliario de Kettal, la marca elegida para equipar el complejo. Atemporales y funcionales, aportan sobriedad, diseño y una nota de fantasía.

Nos referimos, por ejemplo, al columpio Egg de Patricia Urquiola y a otras piezas de su colección Maia. También hay mobiliario de Vieques, otra de sus colecciones para Kettal. Especialmente las sillas de comedor. Por último también han escogido piezas de Kettal Landscape, la colección de jardín de aluminio y teca de la que destacan las pérgolas pintadas con polvo de poliéster.

El resort cuenta con tres restaurantes de cocina fusión francesa y asiática, supervisada por la chef francesa de una estrella Michelin Adeline Grattard. También dispone de un spa, un pabellón de meditación, canchas de tenis y squash, y un campo de futbol y otro de golf, este último diseñado por el golfista español José María Olazabal.